Top 3 alimentos que no son lo que parecen

Alimentos saludables, procesados, aditivos... ¿Sabes lo que comes?

Top 3 alimentos que no son lo que parecen

En una semana se pueden consumir una infinidad de alimentos distintos entre sí, por lo que no es extraño desconocer el origen o las propiedades de algunos de ellos. Desde alimentos cuyo origen tal vez nos harían no volver a consumirlos nunca, a alimentos que parecían mucho más nutritivos de lo que realmente son.

Azúcar moreno, azúcar blanco y azúcar integral

Azúcar blanco

El famoso debate del azúcar. ¿Tomo azúcar  blanco o azúcar moreno? ¿Cuál debería comprar? El azúcar blanco está compuesto de, básicamente, cristales de sacarosa sin ningún nutriente que esté en cantidades suficientemente altas como para ser destacado. Por otra parte tenemos el azúcar moreno, que se elabora tomando azúcar blanco y añadiéndole un poco de melaza, un jugo procedente de la elaboración del azúcar blanco que le aporta ese color pardo junto con un sabor y olor característicos. A menudo se consume azúcar moreno intentando optar por un azúcar más nutritivo que el azúcar blanco o refinado, pero, ¿es esto realmente así?

¿Qué azúcar es más nutritivo?

Técnicamente tendríamos que decantarnos por el azúcar moreno, pues la melaza que lleva contiene pequeñas cantidades de calcio entre otros minerales, pero debido a su baja cantidad sumado a la baja cantidad de melaza que se le adiciona, da lugar a un tipo de azúcar cuyo valor nutritivo acaba siendo prácticamente idéntico al del azúcar blanco.

Azúcar moreno

Entonces, ¿qué azúcar es mejor?

Bien, el mejor azúcar será el más nutritivo. Para ello debemos ir hasta el azúcar integral de caña, un tipo de azúcar menos conocido que el azúcar blanco o el azúcar moreno. También se conoce como azúcar panela. Este tipo de azúcar se obtiene evaporando los jugos de la caña de azúcar y la posterior cristalización de la sacarosa, haciendo que el azúcar conserve gran parte de los minerales,, en mayores cantidades que en el azúcar moreno.

Azúcar panela o azúcar integral de caña.
Fuente: www,canalcocina.es

Queso rallado, queso para fundir y queso tranchete

Es común ver tipos y tipos de quesos: queso curado, queso semicurado, queso rallado, queso para fundir, queso para sándwich… Es impresionante la cantidad de alternativas que existen actualmente al queso tradicional. La decisión de un queso u otro la basamos en nuestros gustos, pero también en la finalidad que le vayamos a dar al queso: no usamos el mismo tipo de queso para hacer un bocadillo que para gratinar o para consumir solo. Las diferencias de sabores y texturas entre estos tipos de queso se deben al tipo de elaboración pero sobre todo, a los ingredientes que incorporan.

Queso tranchete
Fuente: www.eleconomista.es

¿Cómo se hace el queso?

Si nos fijamos en los ingredientes del queso tradicional, este únicamente puede llevar leche, cuajo y sal, pero con la aparición de quesos como el de gratinar o el de fundir, la lista de ingredientes se ve obligada a cambiar, y mucho; así como sus características nutricionales. Estos quesos incluyen multitud de ingredientes que disminuyen la capacidad nutricional del alimento, convirtiendo en estos casos al queso, más que en un amigo de cualquier dieta equilibrada, en un enemigo.

Mirando los ingredientes de cualquiera de los tipos de queso anteriormente mencionados, podemos destacar la presencia de dos ingredientes en concreto, los cuales se encuentran en la mayoría de ellos: Sales fundentes y almidón. El primero tiene una finalidad muy sencilla: conseguir que el queso funda a menos temperatura y de una forma mucho más ligera y agradable. En segundo lugar tenemos el almidón, un polisacárido que se encarga de dar cuerpo, textura y básicamente, aumentar el peso del producto. Esto es porque el almidón es mucho más barato que el queso, por lo que se aumenta la producción, disminuyendo costes pero también la calidad nutricional.

Es cierto que sin el almidón y las sales fundentes no se podrían conseguir este tipo de quesos fundidos o preparados para sándwitch, no al menos a los precios que los encontramos normalmente, pero ya queda en nuestra mano optar por un alimento más nutritivo o un alimento más agradable al paladar.

Gelatina

Probablemente la hayas probado sin detenerte mucho en pensar de dónde sale algo tan simple como una gelatina. Y es que su origen no forma parte de ningún anuncio de este producto porque quizá no es del todo agradable. Bien, antes que nada, es bastante común que se diga que comerla es buena, pues tiene pocas calorías y bastantes proteínas. Unos 100g de gelatina tienen sobre unas 62kcal y 1,3g de proteínas. Teniendo en cuenta que el pollo tiene unos 20g de proteínas en 100g, podemos afirmar que la gelatina no es un producto destacable por su contenido proteico precisamente.

¿De qué está hecha la gelatina?

La gelatina en sí básicamente son proteínas que forman como una especie de red tridimensional que atrapa mucha agua, hinchándose y formando una estructura semisólida, que es finalmente la gelatina que comemos. Lo más curioso de todo es el origen de este producto: desechos de carne de cerdo, sobre todo de las partes de la piel. Todos los recortes de las partes de la piel del cerdo sobrantes se cuecen y mediante ciertos procesos se consigue extraer el colágeno, la proteína que aporta elasticidad a la piel. Literalemtente al comer gelatina estamos ingiriendo colágeno procesado de origen animal, es por esto que este producto es a menudo rechazado por muchos veganos.

Además esto ayuda a entender la importancia de la hidratación de la piel para mantenerla joven, elástica y sin arrugas: de la misma forma que el colágeno que tiene la gelatina necesita agua para incorporarla en una red tridimensional formando una estructura sólida, nuestra piel que también contiene esta proteína necesita estar bien hidratado para mantener su elasticidad y mantener una piel joven.

 

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