¿Son perjudiciales los microondas para la salud?

          A diario los usamos, para calentar un vaso de leche, para recalentar la cena de la pasada noche… Y es que no hay electrodoméstico más sencillo para cocinar que este por su sencillez y facilidad a la hora de preparar alimentos. Metemos lo que queremos, un par de botones y… Voilà! Ya tenemos la comida lista. Incluso a veces nos da la impresión de que es un aparato más seguro para cocinar o calentar (entiéndase cocinar y calentar por sinónimos de aquí en adelante), pues no estás en contacto directo con la fuente de calor, como sí ocurre en, por ejemplo, los clásicos fogones o el horno, haciendo que nos fiemos, sobre todo de los más pequeños, si usan microondas en lugar de otras cosas para preparar la comida.

          Pero, ¿realmente debemos fiarnos de los microondas? ¿Son tan seguros como creemos? ¿Les estamos dando un uso correcto?

¿Cómo calientan los microondas?

          Los microondas emplean un tipo de radiación para calentar los alimentos. Estas radiaciones son electromagnéticas y no ionizantes.



¿Qué significan radiaciones electromagnéticas no ionizantes?

          Son un tipo de radiaciones que operan entre los 300MHz y los 30GHz, que no es más que una termonología científica que mide el número de “repeticiones” que hace una onda en un cierto periodo de tiempo, aunque dejaremos a un lado estos términos científicos para centrarnos en la cuestión en sí.

          Estas radiaciones son electromagnéticas, es decir, de un tipo muy parecido a las que se usan en radio o telecomunicaciones, de ahí que pueda producirse alguna interferencia con algún otro aparato que emplee ese tipo de radiación. Además, es no ionizante, lo que significa que la energía que posee la radiación no es capaz de ionizar los átomos, o dicho de una forma más fácil, a nivel atómico no provoca cambios que puedan desencadenar enfermedades tales como el cáncer.

          Por otra parte, tenemos las radiaciones ionizantes, que son por ejemplo las que se dan en el reactor de las centrales nucleares. Estas radiaciones ionizantes sí son capaces de modificar los átomos de nuestro cuerpo desencadenando enfemedades realmente graves como el cáncer de tiroides, malformaciones en recién nacidos, etc. ¡Pero que no cunda el pánico! Las centrales nucleares tienen suficientes medios como para evitar al máximo cualquier exposición a este tipo de radiaciones, por lo que podéis dormir tranquilos.

¿Cómo consigue calentar el microondas?

          Estas radiaciones interaccionan muy bien con el agua, pero también con las grasas y azúcares, aunque en menor medida. Esta “interacción” es más bien una “absorción” de la radiación, lo que provoca que las moléculas de agua, grasa y azúcares aumenten su velocidad enormemente. Esto hace que las moléculas choquen unas con otras generando una fricción que aumenta la temperatura, consiguiendo por tanto calentar el alimento.

          Esto lo podéis comprobar fácilmente en casa. Solo necesitáis una tela y frotar con vuestros nudillos vigorosamente. ¿Notáis que la temperatura de vuestros nudillos aumenta? Esto se debe a la fricción que se genera. No es exactamente de la misma forma que ocurre en el microondas, pero es un buen ejemplo para que comprobéis en casa cómo la fricción consigue aumentar la temperatura.

          Así pues, también hay cosas que no interaccionan con esta radiación, como la cerámica, la cual no la absorbe, por tanto no se caliente por sí sola. Por otra parte tenemos el caso del metal, que las repele, produciendo esos rayos dentro del microondas que alguna vez habréis visto.

Entonces, ¿por qué se dice que no es bueno para la salud?

          Buscando un poco por la red, he encontrado miles y miles de razones sin base científica alguna, pero he recopilado algunas de ellas que quizá tienen algo de cierto, pero son simplemente verdades a medias. Aquí os dejo algunas de ellas:


“Al usar el microondas, se producen reacciones Maillard que son perjudiciales para la salud…”

          Este tipo de reacciones no solo se producen en el microondas, sino en cualquier situación donde ciertos componentes del alimento entran en contacto y se aumenta la temperatura, por lo que se producen en el famoso tostado de la paella, en el tostado del café…

          Como podéis comprobar, algunas veces estas reacciones son favorables para el alimento, pues mejoran el sabor y son agradables al paladar. De hecho, en el ejemplo ya mencionado del café, estas reacciones son absolutamente imprescindibles para conseguir un café de calidad. Incluso se forman algunos compuestos con propiedades antioxidantes.

          No obstante, si se abusa de estas reacciones, se pueden generar otros tipos de compuestos cancerígenos, por lo que siempre se recomienda cocinar los alimentos a la temperatura y tiempo justos, evitar alimentos quemados, es decir, con partes negras, sobre todo en carnes; pues algunos de estos compuestos generados pueden ser cancerígenos, aumentando el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer.



 


“Hay una pérdida de nutrientes….”

          Solo se producen pérdidas de nutrientes que son termosensibles, es decir, que el calor los degrada, como en el caso de algunas vitaminas del grupo B, como la biotina o vitamina B5, que se degrada con el calor.

          Por otra parte, es importante aclarar que el hecho de cocinar los alimentos ofrece más beneficios que inconvenientes. Un claro ejemplo lo tenemos en el huevo, pues al calentarlo, coagula la clara, produciéndose unos cambios en las proteínas que la forman haciendo que estas sean más asimilables por el cuerpo. De este modo, diré que se produce una pérdida de nutrientes pero no resulta relevante en comparación con otras técnicas culinarias, pues las pérdidas son de igual magnitud.


“Se produce una pérdida del sabor pues el alimento se caliente de fuera hacia dentro…”

          Esto es una verdad a medias. El alimento se calienta efectivamente de fuera hacia dentro, pero eso no provoca una pérdida del sabor. La pérdida de sabor se produce si calentamos en exceso y durante demasiado tiempo el alimento, por lo que si introducimos un alimento voluminoso, como por ejemplo un trozo de carne de gran volumen, y lo calentamos 5 minutos, probablemente la parte exterior empiece a quemarse y la interior siga cruda.

          Es muy importante conocer las funciones de nuestro microondas para saber cómo programarlo para calentar los alimentos, y también, saber cómo disponer los alimentos en los recipientes. Es decir, como el microondas va a calentar de fuera hacia dentro, debemos calentar a intervalos cortos de tiempo, alrededor de un minuto o minuto y medio, para sacar, remover y volver a introducir, ayudando a que se homogeneice el calor en todo el alimento. Esto es fácil en cosas que se pueden mover, como caldos o arroz, pero en alimentos como trozos de carne, debemos bajar la potencia del microondas y cocinarlo durante más tiempo, ayudando a que el propio alimento distribuya el calor lentamente en todo su volumen y se cocine.


“Algunos compuestos químicos tóxicos pasan del recipiente al alimento…”

Esto sí es algo a tener en cuenta, pues los recipientes para cocinar en microondas deben ser aptos para tal cosa, aunque es importante aclarar que esto no solo afecta a aquellos recipientes que se usen en microondas. Es decir, se deben emplear recipientes para cocinar que sean aptos y sean higiénicos.

Es esencial evitar recipientes que contengan bisfenol a o BPA; cosa que podremos comprobar fácilmente pues suelen llevar en el etiquetado un símbolo indicando: “BPA Free“. Podéis saber más sobre el bisfenol a o BPA en mi otro artículo desde aquí.

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